BLANCA NAVIDAD
Cuando se es chico, como desde los 4 a los 10 años o quizás más, se espera con ansias la navidad. Uno trata de portarse bien todo el año ante la amenaza de que de lo contrario el viejo pascuero no se acordará de ti. Cantas una canción que dice más o menos así: “Viejito pascuero acuérdate de mí. Me porto bien en casa, también en el jardín”. Ese día 24 de diciembre era el día más largo de tu vida. Desde la mañana te levantabas pensado en que a las 12 el viejo pascuero pasaría por tu casa para dejarte el regalo con el que habías soñado todo el año -Aunque en realidad no siempre acertaba con el famoso regalo-.
La mañana del 25 te levantabas muy temprano, tipo 8 de la mañana y salías a mostrar tu regalo en la calle. Te encontrabas con los vecinos y comparabas los regalos. Por una extraña razón siempre te sentías más insignificante que los demás. Ahora pensándolo bien los regalos de los otros siempre eran una mierda.
Que lástima nunca haberme preguntado por que siempre me sacaban un rato del living y por qué extrañamente cuando salía el cuasi regalo mágico estaba ahí, envuelto y listo para ser abierto. Tampoco nunca me pregunté por donde entraba el viejo pascuero si yo no tengo chimenea. A menos que haya sido un asiduo visitante de mi casa y tuviera llave para entrar cada ves que se le diera la gana. Pero en fin. Yo creía en eso como cualquier niña o niño de mi edad.
Con el paso de los años claro que la magia se va perdiendo hasta que llega ese día que nunca esperaste. El día en que te dicen: “Camila, el viejito pascuero no existe”, por suerte no recuerdo ese instante. La vida de un niño se derrumba cuando le dices eso, aún así me fantasía sigue siendo matarle las ilusiones a un pequeño niño esperanzado. Siempre he querido decirle a un niño que el viejito pascuero no existe, que es su mamá. Tal como dice la canción de sexual democracia.
Con el paso de los años crecí y ya la magia se perdió por completo, solo era un día más, con el árbol blanco decorado con lucecitas y bolitas de colores, la casa con muchas otras cosas.
Mi mamá trabajando todo el día con el fin de hacer algo rico. Que siempre resultaba ser rico y era lo que más me gustaba y lo que más recuerdo de mis últimas navidades.
La última navidad es para recordar. Entre a trabajar de empaquetadora de regalos en Almacenes París; una de esas multitiendas de mall que controlan el mundo esos días. Recuerdo que trabajé desde el 20 al 24. Es increíble que la gente sea tan floja y no pueda hacer una bolsa para meter un regalo, al fin y al cabo la bolsa terminará rota. Nunca me olvido del día en que había ofertas de un juguete a control remoto. La gente comenzó a consumir como desquiciada unos lagartos (creo) gigantes. Eso no era nada, no faltó el loco al que se le ocurrió envolver una moto. Tal como lo oyen, envolví una moto gigantesca en la cual use aproximadamente 7 pliegos de papel y 4 rosas. Al final del día 24 no quería más. Llegue a mi casa con un resfrío horrible, ese día sentí que me moría. Intenté mantenerme pero no pude. Terminé pasando la navidad acostada en la cama con la luz apagada, bajo muchas frazadas. Lejos es inolvidable lo mal que lo pasé ese día.
Ahora como todos los años vuelve el boom, ya el mall está decorado con la moda actual. Renos, un gigantesco árbol de navidad, dos bolas colgando del techo y el infaltable personaje gordo del traje rojo y las botas de neo nazi. Que trabajo de mierda que tiene ese hombre, está casi en verano sentado todo el día escuchando como un montón de niños engañados por sus padres le hablan sobre lo que quieren para navidad. A demás de eso tiene que abrigarse con ese traje como si estuviera en el polo norte y no en un oasis en medio del desierto. Definitivamente ser viejo pascuero de mall hay que anotarlo a la lista de los peores trabajos existentes. Consecuente con el tipo de trabajo que tiene, supongo que su jefe le paga una mierda de sueldo por estar todo el día sentado en un lugar lleno de gente. Escuchando todo las ofertas de las distintas multitiendas que envuelven a los consumistas.
La gente en este tiempo se llena de amor y de las ganas de abrazar a todo el mundo para la unidad de todas las razas. Es el espíritu navideño el que tiene por fin juntar los defectos con las virtudes. La bondad con la envidia de no tener lo que el otro tiene. La amistad con la ambición de tener lo último.
No digan que no se reconoce el verdadero sentido de la navidad. El fin de la navidad son los regalos que te llegan a veces por montones en esta época. Y como son regalos hay que aceptarlos te gusten o no. No hay nada como tener cosas nuevas. Saben que les viene bien el nintendo wii con el Super Mario Galaxy de complemento. No digan que desecharían un plasma gigante que les regalaron, ni el último celular de nokia que tiene una cámara de 5mp. Acepten que todo eso les encanta.
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