20080321

CABLEATIERRA

No me acuerdo muy bien de la vez en que el cable llegó a mi casa, pero si me acuerdo de lo que pasó después. Los días que no tenía que ir al colegio me levantaba temprano y veía monitos. No me acuerdo de los primeros que vi, lo que si me acuerdo es el primer canal que busqué; Cartoon Network. Mi día perfecto pasó a ser el día en que no tenía clases y me dedicaba el día entero a miras los canales de cable. Cuando me di cuenta del inmenso montón de canales que tenía deje de ver el cartoon network y empecé a ver nickelodeon. Cada vez que prendía la tele estaban dando los famosos rugrats. Un grupo de guaguas parlanchinas que nunca crecen.
Ahora que lo pienso bien cuando uno es chica no entiende mucho nada, ni la magnitud de las cosas que pasan a su alrededor. A los 7 años no entendía muy bien lo que era el cable y no sabía la importancia que pasaría a tener este 11 años después, solo me gustaba verlo. En ese entonces tener cable para mi no era imprescindible, aunque me hacía mas feliz que ver la casita en la pradera o carrusel, esas horrorosas series de 10 años antes (o quizás más).
Mi mamá al verme tan inmersa en el mundo de los monitos animados, intentó usar el cable a su favor. La forma de hacer esto era: "Ve programas de animalitos, el discovery. Son súper educativos". Una niña de 10 años que empieza a aburrirse de ir en la mañana y en la tarde al colegio a escuchar a un montón de señoras de 70 años, -que se siguen haciendo llamar señoritas- no pretende llegar a su casa y elegir entre más de 40 canales uno que le muestre como nacen las ballenas.
El cable para mi siempre a sido sinónimo de ocio, y los últimos años se ha vuelto imprescindible en mi rutina. No hay nada peor que ir de vacaciones a una casa que no tenga cable; eso fue lo que me pasó en el verano. Tuve que cambiar a Seinfeld y Scrubs por amor ciego y pelotón. Y aunque no tener cable puede parecer malo lo peor empieza cuando en la casa hay una sola tele y hay que ver lo que el dueño de casa quiere.
Sin duda el cable cambió el mundo, que haríamos las personas más acomodadas sin canales de series norteamericanas como Sony o Universal, de música como Viax o el gran número de canales donde solo dan películas. Que pasaría si en la mañana me levantara a las 8 y prendiera la tele para mirar matinales, a las 12 para ver farándula, a las 3 para novelas y a las 6 para programas juveniles tipo yingo y el diaro de eva. La televisión abierta está en extinción y el cable se perfila como la próxima televisión popular.

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